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Otro año más

Ene 01, 2018

Yo no soy mucho de hacer balance de año en diciembre, siempre he pensado que el verdadero salto es en verano.
Ahí es donde realmente todo se para y puedo estar un mes prácticamente sin atender llamadas de trabajo.
Pero bueno, no está mal hacer balance ahora, parece casi una obligación. Además siempre creo que poder echar la vista atrás y leer lo que uno piensa de si mismo es bueno.

2017 ha sido sin duda el mejor año en lo laboral desde que me dedico a este intenso mundo del freelance audiovisual.
Tengo la suerte de llevar 5 años trabajando en una dinámica que funciona y que tampoco me deja mucho tiempo para rallarme si lo hago bien o mal. Trabajo, disfruto, trabajo. No me suelo preocupar si tengo o no el trabajo que quiero, porque el propio trabajo ocupa ese tiempo.

A veces resulta un poco extenuante el ritmo que me he impuesto, pero me encanta. Me encanta acabar dos medias jornadas y coger la cámara e irme a hacer fotos a jams, me gusta hacer eso.
Me gusta mucho estar en el camerino del Berlin reventado viendo el trajín de músicos. Me encanta estar en la puerta del junco hablando con la gente que aparece por ahí.

Como siempre estoy cansado, este año mucha gente me ha preguntado:
-“Si tienes trabajo, ¿por qué no dejas de hacer lo que menos te pagan?”.
– Porque implicaría dejar de hacer música.

Es fácil en verdad. Empecé a dedicarme a la imagen con la fotografía de conciertos de club, no quiero dejarla y no pienso dejarla por mucho trabajo que me salga fuera del sector. Para mí, hacer fotos en garitos, es una forma de distraerme del trabajo, aun siendo trabajo.

Trinidad Jimenez posando a contraluz en El Intruso

Es también una forma de conocer nueva gente, de mantener conversaciones enriquecedoras y de sentirme parte de una escena que tantas alegrías me ha dado. Hablar con gente de otros países siempre enriquece. Hablar con gente que no trabaja en oficina, que es freelance como tú, siempre está bien.
Es posible que haya dejado de ser el fotógrafo de los 1000 conciertos, pero no quiero dejar de ser el de los 500.
Me obligo a ir a conciertos a hacer fotos con las que no gano nada, pero siempre he creído que la constancia es la mejor virtud en un trabajador. De alguna manera, es demostrarte a ti mismo que no haces fotos para nadie, las haces para ti.

Es un poco como cuando la gente me pregunta que a quién le vendo las fotos que hago en clubs. Siempre respondo lo mismo: “Si te enteras de algún medio que hable de esto, vamos a medias”.

Yo no hago las fotos de clubs para venderlas, las hago porque me gusta documentar la escena y darle un valor a la fotografía que hago, más allá de los grandes recintos, donde creo que la foto pierde ese sentido más documentalista y se convierte en un reclamo o en un “Eh, ayer tocamos”. Ahora en facebook, con lo de los recuerdos, me aparecen cosas de “Hace 5 años, tal”. Y claro, digo, joder, ese músico ya ni vive en Madrid y ese garito ya ni existe. Mola bastante haber hecho esas fotos y mirar atrás y acordarte de ese concierto, de donde venías y a cual fuiste luego.

2017 también ha tenido otro momento muy bueno como fotógrafo que fue el curso que hice con Nikos Economopoulos en Atenas. Nikos es un fotógrafo de la agencia Magnum que tiene uno de los trabajos más interesantes sobre el conflicto de los balcanes, aunque siempre le he visto como un referente de la fotografía no narrativa. Es decir, contar cosas con una foto sin que la foto te diga explícitamente lo qué es. Es otra manera de entender la fotografía documental, es muy estimulante entender este lenguaje y más hacerlo de la mano de un referente. Nikos es como Koudelka si al segundo le hubiera hecho falta trabajar. En 2018 repito con él, espero aprender tantísimo como antes.

La fotografía no narrativa viene a ser una foto en la que los elementos de la fotografía tienen una coherencia visual sin necesidad de contar nada. Si lo cuentan mejor, pero no hace falta.

Un músico callejero aguanta la cerveza sobre una valla de obra, Atenas, 2017

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lo malo de meterte en ese discurso es que es bastante frustrante. Tienes la sensación de que a nadie le interesa este tipo de fotografía, que la gente busca una foto potente, que la consumas en 2 segundos y sea como “wow”. Se busca el wow, y estas fotos son lo menos wow que te puedes echar a la cara. Son más bien “jumm”. Es un poco frustrante ver que las fotos que haces que más te gustan son las que menos funcionan, pero bueno, como dije antes, las fotos las hago para mí.

He ido a Camboya, que siempre es un plus.
He ido con Sandra, que siempre es un plus.
He trabajado con algún impresentable, que siempre te ayuda a saber hacía donde no ir.
He trabajado con grandes compañeros, que me han ayudado a seguir trabajando y buscando.

He hecho www.nutmedia.es, una productora, con la idea de optar a proyectos más serios, y he actualizado esta web, que ha sido un puto coñazo. Pero sobretodo, he podido seguir dedicándome a esto.

Recogida de cemento en Korong SanLoem, Camboya, 2017

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ah!

DELAPORTE, el proyecto de mi chica, ha sido muy enriquecedor para mí, hemos grabado 5 videoclips en un año y hemos preparado proyecciones y una imagen para ellos.
Nunca había formado parte de un proyecto realmente, siempre he sido autónomo, no sé lo que es trabajar en forma horizontal con una banda. Es muy motivador.
Hacer proyecciones en directo es una cosa que no he hecho mucho, pero que siempre me ha encantado, tiene pinta de que con DELAPORTE vamos a hacer bastantes.

De momento 6 veces en 2017, más que ningún otro año.
En 2018 lanzaremos el segundo EP y queremos dar un salto de calidad en los videos muy grande, al igual que en las proyecciones.
Es sin duda mi gran reto para 2018.

 

Sandra posando en una obra del Tate Modern, Londres

No me he dejado nada por hacer en 2017. He hecho unos 500 trabajos más unos 500 conciertos por gusto y no tengo la sensación de haberme estancado. No busco hacer cosas más grandes. Creo que lo verdaderamente grande es poder vivir de esto y que tus clientes sean tus amigos.Por supuesto hace ilusión trabajar con Sony, Universal o con artistas que todo el mundo conoce, pero eso no es lo que busco. No busco trabajar con artistas “grandes”, busco trabajar de una forma distendida y constante, teniendo una relación con el cliente más sana y sentir que la relación es más nivelada.

 

 

No quiero que el único criterio para trabajar sea “cuánto cobras”.
2018 lo veo con expectación. A ver cómo se porta.

 

Una de las grandes pérdidas de este 2017, Charles Bradley.

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